Martin Rosete es un cineasta con amplia experiencia tanto en cine como publicidad. Desarrollando su trabajo junto a su hermano Jose Martin Rosete en Kamel Films. Su primer cortometraje ‘Revolución‘, lo realizó con 21 años y ganó más de 50 premios internacionales.
En esta ocasión, hemos podido conversar con él, al respecto de su último trabajo ‘Voice Over‘, que ha producido junto a Koldo Zuaua y ha sido premiado en Canal Plus en el marco de Proyecto Corto. Además ha recibido hasta ahora el Premio Mejor Corto Nacional en el Festival de Cine de Lanzarote, Premio del Jurado en “La Fila” Valladolid, y selección en el prestigioso Tribeca Film Festival de Nueva York.
Personalmente ‘Voice Over‘ me ha sorprendido mucho. Mezcla géneros como la ciencia ficción, el bélico y el realismo, con imaginación y capacidad visual sin que en ningún momento desentone en el conjunto. 10 minutos de buen cine del que hemos hablado en la siguiente entrevista.
1. Origen del proyecto
Koldo Zuazua había sido productor de mis primeros cortos, y también de los de Luiso Berdejo. Al final la vida nos trajo a los dos a Estados Unidos. Yo siempre había admirado su trabajo, así que le pregunte si tenía algún guion que yo pudiera dirigir. Me mostró Voice Over y me enamoré al instante. No tenía ni idea como iba a rodar algo tan complejo. Solo sabía que iba a poner toda mi energia para hacerlo lo mejor posible.
2. A pesar de no compartir el mismo objetivo, en qué ayuda tener experiencia en medios publicitarios a la hora de enfrentarse a un proyecto como ‘Voice Over’.
Rodar me encanta y soy consciente que rodar publicidad me ha hecho mejor director de cine también. Son medios intimamente relacionados. No opuestos, como mucha gente se empeña en demostrar. Si eres capaz de dirigir un corto donde siempre hay problemas de presupuesto y hay que inventarse mil recursos y pedir mil favores para conseguir lo que quieres, ¿cómo no vas a ser capaz de hacer eso mismo cuando si que ponen a tu disposicion los medios necesarios para contar una historia de 30 segundos? Rodar publicidad me ha dado mucha soltura y me ha ayudado a fijarme mucho mas en los pequeños detalles que al final acaban marcando la diferencia.
3. Se ve un cortometraje con muchos elementos de efectos especiales, rodaje bajo el agua, escenarios espaciales. ¿Qué parte fue más dura de levantar en este proyecto aparentemente tan “aparatoso” técnicamente?
El rodaje de la secuencia del astronauta, lo rodamos en las laderas del Teide a mucha altitud. En la grabación de la secuencia de noche, se levantó una gran tormenta de viento y todos los filtros y demas empezaron a salir volando, y como no había luz, no pudimos encontrar nada, hasta la mañana siguiente, cuando un equipo de producción volvió a la zona para dejar todo impoluto.
En la secuencia del soldado, para los planos cenitales, contamos con Dani, un doble con las piernas amputadas, con gran parecido físico a Jonathan. Hizo un gran trabajo bajo la lluvia y el frío de la noche.
Por último, en la secuencia del marinero, Jonathan no quiso haces uso del doble que habíamos previsto para cuando nuestro personaje se hundía en las profundidades del océano arrastrado por la barca. En varios momentos, bajo tan profundo que estuvo a punto de quedarse sin aire ahi abajo. Luego ya ajustamos todo con el equipo de buzos que hicieron un trabajo espectacular y Jonathan se sintió mucho más cómodo y nos regaló una interpretación magistral debajo del agua.
4. Alguna referencia en especial a la hora de trabajar en esta historia.
Jose, el director de fotografía y yo trabajamos en las referencias visuales durante meses. Desde Moon hasta 2001, pasando por Senderos de Gloria, pasando por Abbys o El Gran Azul. Tambien repasamos los trabajos de Jean -Pierre Jeunet e incluso miles de vídeos amateur que mucha gente habia colgado en Youtube. Cientos de referencias que nos ayudaron a ir delimitando cual sería la mejor forma de contar esta maravillosa historia.
Volvemos a tener al cineasta Adrián León Arocha en nuestra sección ‘un corto‘, luego de habernos contado detalles muy interesantes de su cortometraje ‘Triángulo‘, lo tenemos de vuelta para que nos hable de una de sus últimas piezas; ‘El/Ella (Atmósferas de Gofio)‘.
Con este trabajo, con cierta reminiscencia a ‘Triángulo‘, y donde nuevamente se da la calle como escenario único, y los desencuentros y tensiones entre una pareja y varios personajes que se encuentran de manera casual a su paso. Dotando a la historia de un espíritu coral, que es retratado por la cámara libre y espontánea del realizador grancanario.
Os dejamos con el cortometraje, y luego de él, podrán leer la entrevista que le hemos realizado al respecto.
Reparto: Dani Suárez, Guillermina Torresí, Alexander García y Danny Guillén. Dirección: Adrián León Arocha Ayudante de Dirección: Fernando Alcántara Guión: Adrián León Arocha Producción: Entrancitándome/Mediakara con la Colaboración de Espacio Digital, Factoria de Creacion Sonora, Explicit Films & Indie Disease. Música: Natur’ All Sonido: Hector Martín Dirección de Fotografía: Adrián León Arocha Etalonado: Miguel Peñas Edición: Adrián León Arocha Maquillaje: Vincent Crespo Diseño Gráfico: Raymond Rojas
1. Origen del proyecto.
El cortometraje se desarrolló casi en su totalidad durante diferentes madrugadas. La idea se me ocurrió una noche escuchando una canción de John, también conocido como Natur’ All.
Su música me llevó a “otra atmósfera” en la cuál tanto los personajes como la historia empezaron a escribirse solos. De hecho, la instrumental que suena al final del corto en los créditos era perteneciente al tema con el que escribí el corto.
Poco más quedaría por añadir a cerca del origen de “Él/Ella (Atmósferas de Gofio)”.
Ni si quiera llevaba tiempo con esa idea en la cabeza, salió sobre la marcha bajo la música de Natur’ All y siguió gestionándose como un proyecto express donde buscaba experimentar con la espontaneidad tanto en la escritura del guión como en el mismo rodaje, dotándole de cierta improvisación en las interpretaciones para alcanzar la mayor naturalidad posible.
2. Anécdotas del rodaje.
El corto estuvo a punto de grabarse una noche de Julio del 2010, pero debido a que una de las personas que participaba no pudo pues el rodaje se tuvo que aplazar (afortunadamente) ya que después conocí a los que se convirtieron en la mayor parte del equipo del corto.
Normalmente, solía realizar mis trabajos con amigos y gente sin experiencia exceptuando algún que otro corto, pero fue a partir de “Él/Ella (Atmósferas de Gofio)” cuando empecé a trabajar con un equipo con las mismas ganas que yo, comenzando así un nuevo ciclo.
La noche del 7 de Septiembre de 2010 prendimos fuego al barrio de Vegueta en lo que fue uno de los rodajes más duros hasta la fecha, comenzamos a las 12 de la madrugada y concluimos con el último plano a las 7 de la mañana minutos antes de amanecer.
Fue un rodaje típico de cine de guerrilla, por suerte no hubo ningún problema con nadie, lo único era el tiempo que iba disminuyendo y se nos iba echando encima.
3. Al igual que ‘Triángulo’ ruedas con similar estilo callejero. Qué te atrae de rodar en este tipo de escenarios, y cuáles son tus referentes a la hora de plantear este tipo de historias.
De momento puedo contar historias sobre lo que sé, o al menos si quiero hacerlo bien. Cada vez deja de ser menos un juego y no se puede hacer cualquier cosa. Que en las historias se note cierto “estilo callejero” me agrada bastante, cuando escribí y grabé el corto tenía 16 años.. puedo contarte que le pasa a Ella y a Él al final de una noche, pero no lo que les pasaría si estuvieran casados. (jajajaja).
Aprovechando eso intento darle un toque fresco a lo que hago. Me encantan los escenarios en la calle, paredes estropeadas, lo más urbano posible. Le da un aspecto más “crudo” con el que me siento más cómodo, el cual guarda cierta afinidad con los personajes y situaciones que me gusta contar.
El audiocomentario de un director con su trabajo, se convierte en este cortometraje en el hilo conductor de esta nueva muestra de cine dentro del cine, que se atreve a reírse de los clichés del cine de terror. Desde Gran Canaria nos llega esta curiosa pieza, ganadora del segundo premio en la muestra de cine ‘Telde CinExpress‘.
Director, operador de fotografía y guionista, David nos habla en esta ocasión de su último trabajo, “Filmología Imaginaria“. Un excelente relato de cine dentro del cine, con un punto de vista personal y poético sobre la creación cinematográfica, interpretado por un actor no profesional a través de Sergio León Lacave. Este trabajo narrado de forma pausada y descriptiva, nos presenta como principal premisa a un señor que a través de un casual encuentro descubre la fascinación de ese arte que es contar en imágenes.
Os dejamos con una muy interesante entrevista con su director y guionista, luego podrán disfrutar del cortometraje al final de ella.
'Filmología Imaginaria' de David Delgado San Ginés | lanocheintermitente.com
1. ¿Cuál es el origen de este proyecto?
Este trabajo responde inicialmente a una invitación para participar en lo que iba a ser, eso creo, una muestra de trabajos cortos de diferentes directores invitados (a participar) a dar su visión de la ciudad de Las Palmas dentro de las actividades de Proa2020.
Pues bien, realicé las dos piezas permitidas al concurso, pero durante el proceso de montaje ya se me ocurrió que podía construir una única pieza a partir de esas dos, que si bien por separado formaban un díptico con un nexo común —el personaje—, también funcionaban por separado, o eso me pareció, pero sin estridencias, sin brillantez, sin efectismo. Al ver las dos piezas cortas, cortísimas (minuto y medio cada una), ya montadas, pensé que la cosa se me quedaba eso, corta, y un poco cara de palo también se me quedó, mi acercamiento a esa forma de trabajar del minuto y medio o menos (piezas cortas tan de moda) fue un poco doloroso, ya que creo que no se puede forzar en un tiempo concreto la necesidad de contar lo que te surge, y reconozco cierta pereza para hace remendos con mi imaginación.
A pesar de eso una de las piezas obtuvo la mención del jurado de ese modesto certamen en su primera edición. Lo premios los obtuvieron dos amigos míos y personas de talento, David Pantaleón y Pedro García, cada uno con un estilo bien diferente, si bien me identifiqué más con el de Pedro García, a pesar de que el original trabajo de David tocaba también el tema del cine. Leer el resto de la entrada »
Héctor Martínes un realizador, fotógrafo, operador, y sin duda un muy creativo cineasta, autor junto a sus colaboradores habituales de cortometrajes como “Pretérito, imperfecto y simple“, “Bisnes (Negocios)“, o “Serial k” entre otros. Además de trabajos en vídeo para grupos musicales como “Marvel Hill“.
Hoy retomamos la sección “un corto” con uno de sus últimos trabajos, se trata del corto “Sin Causa ni Efecto“, una comedia de unos cinco minutos, rodada en el sur de Tenerife. Interpretada por Lisa Schütz, Toni Losada y Alberto Hernández con argumento y guión de Héctor Martín. Inspirada según nos cuenta, en unas sensaciones provocadas luego de ver esa gran película que es Zodiac de David Fincher. De eso y muchas otras cosas al respecto de este trabajo nos habla en este texto, que con mucho gusto, humor y detalle nos ha escrito para este blog.
¡Gracias Héctor! Y toda la suerte en próximos proyectos.
El cortometraje lo podrán ver justo debajo de sus declaraciones.
"Sin causa ni efecto" de Héctor Martín | lanocheintermitente.com
Fray Guillermo de Baskerville es el paradigma del detective. Valiéndose únicamente de su agudo sentido de la observación y de la pura fuerza de su intelecto, desbarata la monumental conspiración benedictina que se narra en El nombre de la rosa. Como un Colombo medieval que sabe que todos los monjes le ocultan algo, no cesa en su empeño hasta dar con la clave y resolver el misterio. Es la crónica de una muerte anunciada. El cerebro de la trama, de quién no revelaré su identidad por si alguien no conoce la historia, está condenado al fracaso desde la primera página. Les cuento esto porque, al comienzo de sus Apostillas a El nombre de la rosa, Umberto Eco dice que la razón que lo hizo escribir su más famosa novela era que quería matar un fraile. Yo podría ahora ser más fanfarrón todavía y decir que hice Sin causa ni efecto porque quería matar a Umberto Eco, pero no sería cierto porque no tiene nada que ver con él. En realidad, la única razón por la que lo he dicho es que, al igual que don Umberto, yo también quería empezar un texto sobre mi propio trabajo de la forma más pedante posible. Y porque contarles la motivación que me llevó a hacerlo me parece un tema de conversación tan bueno como cualquier otro.
Una noche de diciembre del año pasado estaba en casa viendo Zodiac, la infravalorada y a mi juicio genial película de David Fincher sobre el asesino de la bahía de San Francisco. En una de mis secuencias favoritas, una pareja de novios pasa la tarde plácidamente a la orilla de un idílico lago cuando un encapuchado los asalta, cose al chico a puñaladas ante los gritos de su noviay luego hace lo mismo con ella. En ese momento lo vi claro. Yo también quería matar una pareja de enamorados. Y quería matarlos por la cara.
"Sin causa ni efecto" de Héctor Martín | lanocheintermitente.com
Cuando terminé de escribir el argumento Zodiac aún no se había cargado a la siguiente víctima.Aunque con esa misma rapidez,aquel papel acabó en La Carpeta de la Mañana Siguiente, cajón desastre donde suelen acabar Las Barbaridades de la Noche Anterior. Las razones de su caída en desgracia fueron tres. La primera, porque me di cuenta de que simplemente había copiado la secuencia. La segunda, porque pensé que quedaría mejor matar sólo al chico y dejarla a ella gritando. Y la tercera, porque se lo conté a mi compañero de piso. En su opinión había poca sangre. Y faltaba un buen sacrificio ritual.
La nueva versión tenía más flecos todavía, porque si llega un encapuchado que destripa al novio en plan ofrenda pagana, la chica no se queda sentada en el parque, mirando el paisaje y chorreando sangre como si tal cosa. Necesitaba a alguien capaz de abstraerse por completo aunque despellejaran vivos a sus padres delante suyo. Así que El novio y La novia se convirtieron en El Quinqui Anónimo #1 y El Quinqui Anónimo #2, y El Encapuchado Asesinose transformó en El Mago Asesino, propietario de los terrenos donde se desarrollaría la historia.
Retomamos la sección “un corto” con una muy interesante entrevista al realizador de cine y director de fotografía David Delgado San Ginés, que hace unos meses ya nos relató de manera generosa, detalles sobre la creación de su cortometraje “Aniversario de Nada“, que también puedes disfrutar aquí. Ahora volvemos a contactar con él, con motivo del estreno en la red de redes hace un par de meses, de su estupenda pieza “Sueño Fronterizo“, una producción del grupo de teatro “Profetas de Mueble Bar” para la que escribe y dirige, además de operar la fotografía.
David Delgado tiene en su haber más de 30 títulos, entre trabajos como director, director de fotografía, productor o guionista, entre medios audiovisuales como el cine, el documental y el video arte. En esta dilatada trayectoria se incluyen también colaboraciones con realizadores como Daniel León Lacave, Jairo López de la productora Digital 104, Pedro García, Juan Carlos Falcón, Luis Alberto Serrano o Javier Croissier entre otros.
“Sueño Fronterizo” es un muy bien producido y difícil de clasificar cortometraje, que navega entre el terror, los sueños, el subconsciente, la paranoia y el surrealismo. Y posiblemente nos quedemos cortos, para una mejor descripción del trabajo, les recomiendo hagan un visionado y saquen sus conclusiones.
Luego de esto, pueden leer las respuestas que nos ha proporcionado su director al mismo, donde nos cuenta la génesis del proyecto, anécdotas del rodaje, y comparte además su pasión, sabiduría cinematográfica y vital, de muchos años y experiencias en el tan difícil y a la vez apasionante mundo cinematográfico.
1. ¿Cuál es el origen de la historia y del proyecto?.
La historia o idea inicial era la de rodar un minicorto de un par de minutos para incluirlo en un trabajo documental de corte cercano a la vídeo creación sobre el cineasta amigo y mentor José Hernández Moralejo. El corto iba a ser como un homenaje a uno de los cortos surrealista de ese cineasta, y con los mismos actores que lo interpretaran (Profetas de Mueble Bar) más de 20 años atrás. Para ello elaboré un pequeño boceto de guión, y al darlo a leer a los actores quedaron prendados de la idea, de la atmósfera que quería conseguir. En realidad se trataba de un pequeño corto sin presupuesto, sin iluminación profesional, sin nada, con un interior y un exterior, tan pobre como el propio documental que tenía entre manos, lleno de materiales inconclusos y mayormente de copias en muy mal estado pertenecientes a copiones o a copias de proyección de 16 mm. Los actores, entusiasmados con repetir una experiencia similar, me preguntaron que porqué no elaboraba una historia completa y la rodábamos un poco mejor. Sin muchos ánimos de inicio hice un boceto de lo que podría ser la historia. La leyeron y ya no hubo vuelto atrás, me ofrecieron co-producirla, presentarla a las ayudas de cine y rodarla con mimo y esmero. Como comúnmente se dice, tirar la casa por la ventana.
Reconozco que era tentador pero también daba vértigo, hacía 14 años que no dirigía ficción y no sabía si se me iba a apetecer meterme en un tinglado semejante, conociendo, por mi trabajo como operador de fotografía, que es lo que pasaba en los rodajes cuando se planteaban de forma más o menos profesional o industrial. Entre todos me empujaron. Debo decir que antes de enfrentarme a semejante monstruo decidí producir, dirigir y fotografiar otro corto de ficción de guión propio, en un interior de condiciones parecidas y con la estructura clásica de los rodajes, como entrenamiento previo en todas las facetas y para ver si después de tanto tiempo sin querer saber nada de dirigir ficción se me iba a dar medianamente bien o si se me iba a apetecer. El corto en cuestión fue “Aniversario de nada”, y la verdad es que el equipo de rodaje me lo puso tan fácil que no dudé demasiado en intuir que iba a soportar física y mentalmente la siguiente paliza. Con Aniversario aprendí a disfrutar un rodaje de este tipo, mucho tiempo después de entender que en ellos casi nunca se disfruta.
2. Estamos ante un trabajo de evidentes características industriales en su creación. ¿Cómo es trabajar en un trabajo verdaderamente profesional en comparación con otros trabajos donde se cuenta con poco o casi ningún presupuesto?
En Canarias pocas veces hemos podido trabajar (al menos la gente con las que me he movido en varios niveles) de una manera profesional que se pudiera equiparar a las formas más profesionales de península. Aquí, en este corto, el presupuesto tampoco era para tirar cohetes, no iba a significar una mejora en las condiciones económicas de la gente, ya que la mayoría, más de la mitad de los implicados, seguiría sin cobrar, cosa que lógicamente me entristece. La diferencia iba a estar en las condiciones materiales y en el diseño de producción, enfocado en la detallista forma de afrontar las distintas escenas y planos. En el apartado técnico la diferencia radicaba en la cámara de alta definición a utilizar (Red One), un modelo de última generación casi prototipo y la primera vez que se usaba en Canarias por un equipo canario para rodar un cortometraje, sabiendo que lo que íbamos a rodar acabaría en copia cinematográfica de 35 mm., lo que imponía (y ponía) más a la gente, también a mí mismo.
Este hecho hizo que la película se cuidara en todos los detalles desde el principio hasta el último segundo del último día en el laboratorio cinematográfico, y esas decisiones segundas o terceras, realizadas de manera más o menos rápidas había que tomarlas sabiendo los riesgos que se corrían y sin tiempo para corregir las posibles meteduras de pata (cosa que sí se puede hacer en un trabajo de corte menos profesional, que no necesariamente de menos rigor, donde tienes más tiempo posteriormente para dejar descansar el montaje y decidir cambios posteriores, o donde también puedes improvisar algo más durante el rodaje). En Sueño fronterizo se pudieron hacer muy pocas improvisaciones o añadidos durante el rodaje a lo que ya se había establecido en el guión técnico, con aplicaciones de algunos efectos en 3D, que estaba muy marcado y planificado para cumplir cada una de las duras jornadas de trabajo en interiores y en un exterior, y con un equipo humano mayormente de poca experiencia en rodajes de este tipo, que todo hay que decirlo, pueden llegar a ser muy estresantes, agotadores y frustrantes cuando las cosas no fluyen. Aunque en trabajos de cortometraje de menor presupuesto o más ligeros, también se pueden cuidar todos los detalles y ser pejigueros en todos los procesos, y sufrir el mismo tipo de estrés, se puede decir que se diferencian en las exigencias a priori, durante y después del rodaje, y que algunas cosas están tan marcadas en los rodajes “más exigentes” que salirte de ellas puede ocasionar un gran dolor de cabeza y un despilfarro económico (al tiempo que de energías).
3. Terror, paranoia, surrealismo…Nos podrías explicar un poco como fue el proceso de escritura de esta singular y la vez angustiosa pieza.
Como te explicaba antes, el proceso de escritura obedeció a una petición singular. Como yo no me considero un guionista con todas las letras y sí más un hacedor de imágenes y de atmósferas y sus sensaciones incrustadas en ellas, mi proceso consistió en inventar situaciones que encajaran dentro de la idea primera. Para ello intenté aprovechar algunas ideas que ya tenía escritas respecto a temas que iban dentro de la temática: fantasía surreal, angustias existenciales descontroladas, fantasmas corporeizados, ideas sobre las represiones humanas conectadas con la psique inconsciente, la idea de la muerte en distintas culturas, y todo eso visto desde varias perspectivas o disciplinas artísticas como el cine, la pintura, la literatura… Un potaje, vamos, pero las adapté a la idea de partida: un hombre hace un viaje entre la vigila y el sueño, entre la vida y la muerte, y todo va mal desde el principio. Ese viaje a lo largo de la noche no será nada bueno, este hombre tendrá que ir entrando más y más en su inconsciente, luchando contra sus miedos, sus fobias. Curiosamente, en todo este proceso de adaptación de ideas y de atmósferas, se me quedó fuera una de las imágenes que reposaban en la idea primera del corto barato que quería hacer para meterlo en la vídeo creación documental. O sea, me quedé sin esa imagen y sin el documental, varado desde entonces como esas imágenes inconclusas del cineasta del que quería hablar.
Hoy, en un nuestra sección “un corto“, traemos una alocada historia en forma de comedia y a la vez de pequeño homenaje a las road movies (películas de carretera). Se trata de “Flesh mess“, un corto del realizador de cine canario Gabriel García.
Licenciado en Psicología, descubre de manera tardía su amor por el cine a través de una asignatura en la universidad. A la manera de Tarantino aprovecha el videoclub Escorpio donde algunos de sus amigos trabajan para extender su formación autodidacta y apasionada. Más tarde se matricularía en realización de audiovisuales y espectáculos donde cursó un año, para matricularse en poco tiempo en un “Master Universitario en Ficción en cine y televisión: Producción y realización” a través de la Universidad Ramón Llull. Paralelamente colabora en diversos proyectos no remunerados y lleva a cabo algún proyecto de documental de guerrilla con el que empieza a conocer la dureza de la creación a presupuesto cero. “Flesh mess” es su primer corto como realizador, y hoy tenemos la gran oportunidad de conocer muchos aspectos de este trabajo a través de su propio director.
Al final de los comentarios podrán disfrutar del cortometraje. Espero que les guste.
“El origen del corto nace desde la visualización de un plano. El plano general con el coche en la inmensidad de un páramo. Ese imagen asaltando la cabeza con unas pequeñas figuras insignificantes peleándose fue tema recurrente con mi colega John cuando hablábamos de algo cómico“.
“Los planos generales sencillos me encantan. De hecho la sencillez, el estatismo de los planos y jugar sólo con los cortes de cada plano y apoyarse en el ritmo da mucho juego. Claro, también te acerca a una filmación “pobre” porque no puedes expresar más con los movimientos de cámara pero es entonces cuando debes explotar otros elementos. En este caso el ritmo que me dieron John y Diego me resolvieron esa carencia en muchas tomas. De hecho el plano mantenido desde el asiento de atrás del coche se aguantaba sólo por el juego de clown que estaban improvisando. En esa toma, todo sea dicho, tuve que dejar de mirar al visor de la cámara porque literalmente me estaba dando un ataque de risa y de aguantar casi me explota la cabeza, qué difícil es eso cuando tienes a esos dos cabrones delante improvisando. Qué bonito es crear desde los actores y contar con sus aportaciones. Muchos cortometrajistas no lo saben, pero los propios actores son muy rápidos creativamente en rodaje y cuando se puede aprovechar esa fuente, todo gana“.
“Cada movimiento, cada frase y cada pausa que iban sacando sobre la marcha era natural. Eran reacciones que iban saliendo en función de lo que uno le daba al otro. Considero que ese detalle cómico fue lo mejor del corto. El resto fue una coreografia marcadas por ideas disparatadas que íbamos sacando a cada corte de toma. Una vez fabricaron sobre la marcha las acciones y los textos, se repitieron mecánicamente las acciones desde otros tiros de cámara para pensar en un montaje que luego pudiera reforzar el ritmo“.
“El rodaje en sí fue rápido. Teníamos las condiciones de rodar “algo” en un día, una localización y luz día. ¡Esa es la pobreza del cine de guerrila!.
“Tras meternos en un par de caminos de tierra absurdos que casi acaba el coche incrustado en una piedra concluímos que “la carretera de antes”, era “la carretera”. Nos enamoramos nada más verla, de hecho recreamos la escena tirando del freno de mano y gritando “¿¿Qué haces?? ¡¡no!!”, cuando el coche pasaba de largo… en fin“.
“Al llegar ellos comenzaron a “prepararse” el vestuario y yo me volví loco por la zona pensando en tiros de cámara. Hicimos una microreunión delante del coche y se pactaron algunas acciones y algunos pasos por los que debía llegar. Ejemplo: “Estáis huyendo, no se sabe ni de donde ni por qué y tú Diego, conservas este maletín que es muy valioso”. El texto, el estilo de los personajes, su relación, las acciones dentro de cada toma, lo decidían ellos. Entonces por cada acción interna de cada toma, me iban obligando a anotar planos para después: Si les salió lo del volante y que virara hacia la derecha y comenzaran a discutir, me obligaba a mí después al plano exterior con el coche girando hacia un carril a la derecha y con el personaje de John gritando desde dentro del coche. Ese plano me resultó especialmente cómico“.
Hoy nuestra sección “un corto” nos trae una pieza del director de cine y de fotografía David Delgado San Gines, titulada “Aniversario de nada“. Donde se nos cuenta la historia un suceso, que aunque a primera vista podría resultar trágico, no lo es para su protagonista.
David Delgado director de cortos como “El aire de un día“, “Sueño fronterizo” o “La oportunidad” y de fotografía en muchos trabajos audiovisuales canarios como “Los pechos de Paula” de Daniel León Lacave o “Como siempre” de Jairo López, entre otros muchos.
Hemos podido conocer de primera mano los recuerdos e impresiones al respecto de este trabajo de manos de su director, y esto es lo que nos ha contado. Al final del post podrán disfrutar de este cortometraje.
Es el primer corto que dirigí después de 14 años sin hacerlo (sin hacer ficción en la dirección después de “La oportunidad“, rodado en 35 mm. con medios escasos y sin ayudas), por motivos varios: el cine es caro, no me gustaban las texturas de las cámaras de vídeo para algo mío y las mejores cámaras eran muy caras de alquilar, y yo no pedia subvenciones. Lo intenté a través de cursos talleres, pero siempre me tocaba ser o ayudante de dirección o cámara (y claro, yo pasaba olímpicamente de ser ayudante de dirección). Así fui puliendo mi labor como cámara y fotógrafo, con los trabajos de otros directores y en todos los formatos posibles, pero casi siempre al borde de lo buenamente deseable, es decir, bajo presupuesto. En todos esos años me dedico a la imagen en sus vertientes profesionales, menos en el cine, en donde he seguido siendo un amateur (o el que ama, como me gusta decir) con inclinaciones profesionales en el hacer.
Hoy estrena la sección “un corto” el joven gran canario Adrían León Arocha con su película Triángulo. Este jovencísimo realizador con tan sólo 16 años ya tiene en su haber 12 cortos filmados y un largometraje documental titulado Tamarán, realizado en Agosto del 2009 y que trata sobre la música hip-hop en Gran Canaria.
Triángulo nos resultó una apuesta sorprendente y arriesgada la primera vez que tuvimos la suerte de verlo, experimental y narrativa al tiempo, pero sobre todo aporta un punto de vista original al tipo de historia que se hace generalmente en el corto, y por si misma nos hace levantar muy buenas espectativas para los próximos trabajos de Adrían León.
Tuvimos la oportunidad de que el propio director nos contara algo sobre esta pieza que detallamos justo después del cortometraje. Que lo disfruten, y no se pierdan los apuntes de su director.
En Agosto de 2009 grabé un documental sobre el Hip Hop en Gran Canaria (ya estrenado), llamado “Tamarán“, el cuál empecé a editar a partir de dicho mes y se prolongó hasta Mayo de 2010. Durante todo ese tiempo empecé a madurar la idea de hacer un corto con dos pantallas y un plano secuencia en cada una.
Al principio, quería relacionar a través de las imágenes un esquema que desarrollé donde el deseo, la violencia y el arte estaban conectados entre sí, como los tres lados de un triángulo, pero al final esa masa fue cogiendo otra forma y terminó siendo lo que se ve en el corto.Dejándolo como un corto de libre interpretación intencionadamente, donde unos pueden ver una historia u otra. Me limito a mostrar las situaciones desde a fuera, como si fuese una persona que paseaba por la zona y tuviera que reconstruirlo todo pieza por pieza. “No siempre puedes saberlo todo, ni tienes porqué”.
La elección de los “actores” no fue al azar. Ninguno había actuado antes, más que un actor o una cara, prefiero buscar a personas que guarden cierta similitud con la de mi personaje. Un actor tiene que meterse en la piel, quizás una persona diferente ya está dentro de “esa piel” del personaje y su cara no se ha visto antes tampoco.
La “pre-producción” del mismo duró un mes o menos, de forma pausada, dedicándole tiempo en los ratos libres (los de verdad), para poder coordinar los dos planos fijando cierta cantidad de segundos a cada situación. El rodaje ocupó unas cuatro horas de la mañana de un Domingo. La edición del corto estaba lista a la tarde del día siguiente.
Otros trabajos que nos destaca Adrían de su obra son:
Hoy será Diego Betancor (Tenerife, 1989) quien abra la sección “un corto” con Cama blanca, protagonizado por Fernando Tejero y por la actriz y presentadora Paola Bontempi, basado este en un cuento del mismo nombre, del escritor Manuel Hidalgo. Acompañados de un elenco de secundarios interpretados por Terele Pávez, Mariano Venancio, Azucena de la Fuente y Reyes Calzado.
Filmado totalmente en Madrid, en Cama Blanca el joven direcor Diego Betancor nos cuenta el encuentro casual de Juan (Fernando Tejero), un hombre de 40 años, y de Diana (Paola Bontempi) durante la inauguración de una galería de arte.
Tuvimos la oportunidad de que el propio director nos contara un poco sobre este trabajo. Y esto fue lo que nos dijo.
“Empezó como un proyecto muy chiquitito, tenía 1500€ ahorrados de pequeños premios que había ganado con mi anterior corto “Ernesto solucionador de vidas” y me apetecía rodar algo sencillito. Paola Bontempi fue lo primero que tuve claro en el corto, luego tuve la suerte de conocer a Fernando Tejero y me pareció perfecto para el papel de Juan; le pasé el guión y le gustó.”
“A medida que avanzaba la pre-producción el corto iba creciendo, sentía que se me iba la cosa de las manos. Para los papeles secundarios contacté con actores con los que ya había trabajado antes (como es el caso de Azucena De La Fuente, Mariano Venancio, Pedro María Sánchez, Ana Hernández Sanchiz y Reyes Calzado) y con Terele Pávez, a la que conocí cuando vino a nuestro festival Ateneo Coste Cero. Fue una gozada trabajar con actores profesionales, he aprendido muchísimo de cada uno de ellos”.
“El texto de Manuel Hidalgo nos daba mucho juego. Paola Bontempi, Fernando Tejero y yo quedamos varias veces para ensayar. Poco a poco fuimos descubriendo a los personajes, a los que construimos entre los tres. Nos sirvió mucho romper clichés, jugábamos a pasar el texto interpretando cada vez a un personaje diferente (un psicópata, un borracho, un torpe…). Al final encontramos a Juan y a Diana. A nivel de interpretación es un corto que se podía hacer de mil maneras distintas”.
“Ahora veo el corto y hay muchísimas cosas que haría de manera distinta si lo volviese a rodar. Fue un gran aprendizaje. Cada uno de los componentes del equipo, formado en su gran mayoría por profesionales, me aportó algo. En el rodaje de mi siguiente cortometraje “La noche rota” me sentí mucho más cómodo y pude ver lo mucho que aprendí con Cama Blanca. Eso sí, este aprendizaje no acaba nunca”.
“Me resultó muy duro eliminar una secuencia que rodé. En ella salían Pedro María Sánchez, Ana Hernández Sanchiz y Manuel Hidalgo, tres personas a las que quiero y admiro mucho. Carlos Agulló, el montador, me hizo ver que aquella secuencia no aportaba nada a la película. Me costó mucho decirles a los tres que finalmente no saldrían en el corto, ya que habían invertido su tiempo y cariño en el corto, pero lo entendieron perfectamente”.
“Tuvimos la suerte de encontrarnos con Santiago Echeberría, el dueño de la galería de arte en la que rodamos. No solo nos la cedió para el rodaje, sino que puso todo lo que estaba de su mano y más. A través de Santiago conocí a Javier Banegas, que nos pintó el cuadro de la Cama Blanca, el tercer protagonista del corto”.
Agradecemos a Diego su tiempo, y le deseamos lo mejor para futuros proyectos. Entre ellos “La Noche Rota” que está por venir.